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lunes, 9 de enero de 2012

A la caza de la verificación: el estatuto epistemológico de las afirmaciones sobre Dios. Parte final.


 "Los caminantes no tienen distintas expectativas sobre las cosas que encontrarán en el camino, sino únicamente sobre su último destino. Al volver la curva, es cuando se verá que uno ha tenido razón todo el tiempo y que el otro ha estado siempre equivocado".
J.Hick.

-El postulado de la verificación y sus desafios-

Los postulados de la afirmación y de la verificación se implican mutuamente. Se ha insistido en que el control aplicable a los enunciados teológicos no puede ser empírico.
Scholz es consciente de que este postulado es el mas conflictivo.
Corrientes actuales de la teología de nuestros días sostienen que si la teología tiene pretensiones afirmativas, no puede cerrarse a las exigencias a las que se someten otras ciencias con iguales pretensiones cognoscitivas.


Ya la misma estructura lógica de las afirmaciones esta exigiendo que ninguna afirmación se cierre a una posible confrontación con el objeto afirmado. La exigencia de verificación no se limita a controlar contenidos, sino que se extiende a la estructura lógica de los enunciados. La teología no está dispensada de proceder lógicamente.
Aun así, el postulado del control tropieza cuando se trata de verificar la facticidad de lo afirmado.
¿Cómo verificar que las afirmaciones sobre Dios se corresponden con una realidad objetiva?

Los enunciados teológicos, explica Pannenberg, se controlan o verifican por sus implicaciones en la realidad, por su capacidad para iluminar la existencia humana y explicarla mejor. Se trata por tanto de una verificación indirecta.

¿Cómo se detectan las implicaciones de lo divino en la realidad humana?
La presencia de la realidad que lo determina todo; un fenómeno histórico solo puede ser objeto de investigación, reflexionando sobre la totalidad de sentido presente implícitamente en ese fenómeno.
De nuevo acudimos al recurso de la reflexión. A través de ella, tenemos acceso a la totalidad de forma anticipada.

-J.Hick o la “verificación escatológica”-

Hick acepta el desafío de Flew sin huir, del terreno resbaladizo de los blicks. Acepta que se hable de verificación, pero especifica que se trata de una verificación final, escatológica. 
F. había dicho que las proposiciones religiosas o teológicas carecen de sentido porque no son falsables; H. propugna que están dotadas de sentido porque, aunque no sean falsables ahora, in via, lo será al final. Insiste que tales proposiciones son aceptables ya que están garantizadas por la autoridad de Cristo.
H. se situa en el interior de la fe cristiana. Solo desde ahí se pueden hacer afirmaciones como las suyas.

Dentro del debate de la filosofía analítica, la verificación escatológica de H. fue interpretada como carencia de verificación. El recurso a posibles acontecimientos, situados mas allá de la muerte, carecía de interés para él.

Sin embargo insiste en la necesidad de buscar criterios provisionales que permitan a los hombres que vivimos actualmente decidirse entre las diversas ofertas de sentido que ofrece la realidad.

La palabra clave es experiencia. Schillebeeckx insiste en que el factor constante de unidad dentro del cristianismo no lo constituye la ortodoxia bíblica. La referencia incondicional a la persona de Jesus nació de un encuentro en la vida diaria, de una experiencia de salvación transmitida por una persona concreta.

-B. Mitchell o la “confianza del partisano en el extranjero”-

No es cierto, piensa M. que una proposición como “Dios ama a los hombres” no sea falsable. La existencia del mal en el mundo cuenta contra la afirmación de que Dios ama a los hombres. Lo que sucede, es que la experiencia religiosa del cristianismo impide que esa falsación sea total.
El hombre religioso, igual que el partisano de la parábola, incluso admitiendo que determinados acontecimientos cuentan contra los asertos teológicos, no concederá que tales acontecimientos valen “decisiva y conclusivamente contra sus significantes artículos de fe”.
Siempre será dificil, y un asunto muy personal, determinar qué acontecimientos de signo negativo cuentan contra, y cuales cuentan decisivamente en contra.

-El postulado de la coherencia y sus desafios-

Una afirmación solo es verificable cuando no se confunde con los contenidos que afirma y puede ser confrontada con ellos.
El objeto de la teología, es en palabras de Pannenberg, la autorevelación indirecta de la realidad divina. Como esta revelación, está implicada en la realidad total, que las experiencias parciales de sentido anticipan, se sigue que no corre peligro de circunscribirse a una determinada afirmación ni de identificarse totalmente de ella. Siempre serán posibles múltiples afirmaciones sobre la realidad única de Dios.

-Conclusión-

Aunque todas las preguntas de la ciencia recibieran respuesta, los problemas más importantes de nuestra vida seguirían atenazando nuestra esperanza. Antes esos problemas, que afectan al sentido global de la existencia humana, cabe la respuesta laica, la desesperación y también la actitud esperanzada del homo religious.

Fuente: "Fragmentos de esperanza". M.Fraijó. Ed.Verbo Divino

1 comentario:

Carles Valls dijo...

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