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lunes, 14 de febrero de 2011

Filosofía analítica y filosofía transformativa. Parte final

El conocimiento que no está vuelto hacia el interior en la reflexión sobre la interioridad refiriéndose a la existencia, es esencialmente considerado un conocimiento accidental, su grado y alcance son, esencialmente considerados indiferentes...Y todo conocimiento ético y ético-religioso es esencialmente un comportarse frente al hecho de que el sujeto cognoscente exista”
Kierkegaard


¿Cuales son las cosas que los filósofos analíticos te toman en serio?

En los años 60, Edmund Gettier mostró que había un error en la definición tradicional del conocimiento como creencia cierta y justificada tal como la formuló Plantón por primera vez. Afirmó que uno puede tener cierta creencia cierta y justificada que sin embargo no se puede calificar como conocimiento, simplemente porque esta producida de manera inadecuada: ha sido causada por acontecimientos irrelevantes.



Esta observación ha dado lugar a las “teorías causales del conocimiento”. Se pretende con ello especificar qué clase de vínculo causal impera entre el conocimiento y los objetos del conocimiento empírico. Se llega a discutir si existen dichos vínculos también en el caso de las matemáticas y del conocimiento moral. 

Estas investigaciones concuerdan con las "teorías causales de la referencia" inspiradas e Kripke
Estas teorías tratan acerca de cómo las cosas de las que hablamos no están determinadas por lo que decimos de ellas sino por los vínculos causales entre nuestro uso de determinadas palabras y las cosas a las que dichas palabras solían denominar originariamente.

Hay mucha controversia acerca de si necesitamos una teoría del conocimiento o una de la referencia, acerca de si estas observaciones tienen algún interés filosófico, os si estas teorías verdaderamente funcionan.
Contar una historia (de la filosofía en este caso) sobre tendencias ( “The invention of Authonomy” Schneewind por ejemplo), es una invitación a las siguientes generaciones para que cuenten otra historia distinta de las mismas tendencias, igual que establecer un canon literario es una invitación para una revisión posterior.

Por contraste, la explicación de un fenómeno físico macroestructural mediante la referencia a convenciones microestructurales detalladas no suele invitar a la siguiente generación a ofrecer una explicación enfrentada. Porque se suele acordar que la primera explicación ha añadido un ladrillo al edificio del conocimiento y ha hecho innecesario volver a mejorar esa parte de la construcción. Dar esa irrevocabilidad y terminación es lo que desean los filósofos analíticos.

Los filósofos no analíticos muestran una gama mas amplia de posicionamientos metafilosóficos que los analíticos.
Kierkegaard pone énfasis en que el conocimiento objetivo, ya sean teoremas matemáticos, de hechos físicos o de acontecimientos históricos, es un conocimiento humano irrelevante para el único propósito que realmente importa. Ese propósito es transformar lo que Kierkeegard llama “el individuo existente”. 

El caso paradigmático de una transformación existencial consiste en alcanzar “una esencia nueva en cristo”. Llevar una vida cuyas metas no estén tomadas de la propia cultura o tradición, sino que sea el resultado de un encuentro idiosincrásico, de carácter extático y alienador con algo o alguien nuevos, es lo que Heidegger llamaba una existencia autentica.

No todo el mundo en el campo de las humanidades busca una transformación existencial. Pero este fenómeno es tan importante para las humanidades como el fenómeno del consenso entre expertos para la cultura científica.
Cuando los distintos relatos de la historia del espíritu se interrelacionan entre ellos y el lector, le ofrecen a éste la sensación de lo que Hegel llama el paso del espíritu universal, captan nuestra época con el pensamiento.
Captar la propia época con el pensamiento es a las humanidades lo que la resolución de dilemas es para las ciencias.

Un filosofo brillante, como Platón o Hegel, puede lograr algo parecido a Einstein, y lo mismo se puede decir de un escritor religioso como Kierkegaard o un poeta como Shakespeare. Las cosas que se conectan entre si de una manera nueva son diferentes, pero la dimensión del cambio es comparable.

Mientras que los físicos trabajan para la transformación siguiente resolviendo enigmas, los humanistas trabajan para esa transformación contando relatos acerca de cómo están conectadas entre sí las transformaciones del pasado.

¿Qué sentido, preguntan los filósofos analíticos, tiene escribir una historia de la filosofía moral si no existe un núcleo de verdades morales objetivamente correctas a las que los filósofos morales tratan de acercarse de forma asintónica? 
Y a la inversa, si se está de acuerdo con Kierkegaard, entonces uno tendrá poco interés en la filosofía analítica.

Lewis es el arquetipo de filosofo que resuelve enigmas filosóficos, es brillante y digno de consideración, pero para quienes creen que la filosofía no debe concentrarse en resolver sino disolver problemas ayudándonos a sustituir formas de expresión desgastadas por modos de pensar nuevos y cambiados,la sistematización por la que se orienta Lewis, tiene un valor puramente estético.

Si todas las formas de hablar y de pensar son potencialmente sustituibles, los filósofos analíticos especializados en resolver problemas siempre correrán el riesgo de descubrir que ellos mismos, por estar ligados a una comunidad, estan determinados por el tiempo y que se han convertido en superfluos.

Esta es la razón principal de que en la filosofía analítica contemporánea, el holismo, el contextualismo, el pragmatismo y el historicismo sean contemplados con recelo. El mism Rorty se cataloga bajo estas definiciones. Su primer impulso cuando le explican un enigma filosófico, es intentar disolverlo en vez de resolverlo. Normalmente cuestiona los términos en que el problema está planteado e intenta proponer una nueva serie de términos en los que el supuesto problema ya no puede ser planteado.

El intento de Russell y Carnap de usar la lógica simbólica para adjudicar a la filosofía el estatus seguro de una ciencia ha fracasado en la misma medida que el intento de Husserl de usar la epoché fenomenológica para el mismo propósito.

Esta especie de escolástica es inevitable cuando un gremio profesional sólo ha de ser responsable ante sí mismo. Lo que se considera en la sociedad como un problema, es un asunto sobre el cual la sociedad como un todo se forma opiniones. Pero la sociedad no dispone de opiniones sobre lo que ha de considerarse como un problema filosófico. Desde que en los tiempos de Kant la filosofía fue profesionalizada, los filósofos han empleado al menos la mitad de su tiempo en explicar por qué los problemas de sus colegas era simplemente problemas aparentes.

Como conclusión, tal vez la filosofía analítica no haya estado a la altura de sus propias ambiciones, y no haya resuelto los problemas que creían haber resuelto. Pero contribuyó a proporcionarse a un lugar importante en la historia de las ideas, al abandonar la aspiración de juicios apodícticos y resultados definitivos, que Husserl compartió con Carnap y Russell, y al descubrir nuevas razones para la suposición que nunca llegaría a su meta.

Algún día los historiadores de las ideas podrán reconocer tal vez que estos movimientos aparentemente contrarios se complementan.

4 comentarios:

Tormentas dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Tormentas dijo...

Alguna vez el pragmatista y kantiano C. I. Lewis que tener una imagen global del mundo no podía ser una tarea de uno o varios filósofos. En realidad, esto es una labor de muchísimas personas de distintas disciplinas (incluyendo estéticas), y a lo largo de toda la historia. El filósofo a lo que puede aspirar es a tratar de entender ciertos conceptos fundamentales para otras disciplinas.
El matemático usa los axiomas de Z.F., pero es el filósofo quien evalúa sus presupuestos y consecuencias metafísicas. El economista usa una función de bienestar, pero es el filósofo quien dice lo que es la justicia. Y finalmente, el filósofo puede preguntarse por cosas que no corresponden propiamente a ninguna disciplina, como la relación entre el tiempo subjetivo y el tiempo físico.

Así, el filósofo no es quien devela la naturaleza última de la realidad (o las categorías del yo trascendental, o lo que sea) sino tan solo uno más. No tendría nada de malo aceptar que pueda no ser relevante para la filosofía analítica lo que Kierkegaard escribió con comunicación indirecta.

Vikita dijo...

Discúlpame Tormentas, pero he borrado tu comentario por error, como casi nadie comenta pues no controlo bien esta función, jejejeje. Estoy intentando recuperarlo, para volver a publicarlo. En cualquier caso si no puedo,haré un copy-paste en un comentario mio, respondiéndote a continuación...Iḿ sorry
Saludos

Vikita dijo...

Una vez que ya he conseguido publicarte de nuevo,te respondo,
De acuerdo con Lewis en que una imagen global del mundo o la realidad no es tarea sólo de la filosofia, sino de todas las ramas en general. Pero cuando hablas de que los filósofos, pueden aspirar solo a tratar de entender ciertos conceptos fundamentales para otra disciplina, parece que das a entender que la disciplina esta primero y la filosofia despues. Yo creo que esto no es asi. La filosofia es base indiscutible de las distintas ramas del conocimiento. No hay conocimiento sin base filosófica. Es mas, es esta base filosófica la que ayuda a formarnos una idea de lo que la realidad o el mundo es, en un tiempo histórico determinado, por unos individuos o grupo determinados.
Los axiomas validos en el pasado, pueden ser revisados, actualizados e incluso creados de nuevo.Pongo un ejemplo,la mecánica tradicional en el pasado daba una explicación , con sus correspondientes axiomas, del mundo físico.
Ahora tenemos la mecánica cuántica, otros axiomas otros paradigmas.
Lo único que permanece es el sujeto, y las distintas transformaciones a lo largo de la historia, de ahí la importancia de estudiar y comprender la filosofia a través de los individuos que la crean, pues son los representantes de nuestra época. La filosofia analítica, la americana, relega esta otra parte de la filosofia, la de la historia, a poco mas que una disciplina literaria y es por eso que siempre fracasará a la hora de dar una explicación completa de la realidad.
Kierkegaard debería ser importante para la filosofía analítica.
Un saludo