"El pensamiento debe tomar en serio la religión; y la religión tiene que atreverse a pensar".
Hegel.
-Entre Atenas y Jerusalén-
Teólogos y filósofos de todos los tiempos han intentado hermanar los términos racionalidad y convicción religiosa.
Retrocediendo en el tiempo, fue Tertuliano quien separó la razón de la Iglesia (decantándose por esta última). Las descalificaciones a la razón siguieron con Justino el Mártir y mas recientemente con Lutero.
Lutero propuso y vivió, una concepción heroica de la fe a la que despojó del sustrato racional que la tradición a la que pertenecía le había otorgado.
Será Santo Tomas el que establecerá la legitimidad de dos saberes: el de la revelación, encomendada al teólogo y el de la naturaleza al filósofo (subordinándose este último a la teología).